03-08-2026. 21.35 horas.
Antes que nada, quiero expresar mi profunda preocupación por un hecho de violencia que me tocó vivir en una cancha de fútbol de nuestra ciudad.
Hace 16 años que estoy vinculado al fútbol y trabajo en la ciudad de Tandil desde hace diez años. Tuve la posibilidad de desempeñarme en distintos clubes, gran parte de ese recorrido en Ferrocarril Sud, además de dirigir el Seleccionado de la Liga Tandilense. Siempre entendí que el fútbol es un espacio de formación, respeto, aprendizaje y convivencia.
En esta oportunidad me acerqué únicamente a observar un partido durante unos minutos. Al finalizar el encuentro, un jugador expulsado salió del campo de juego y, mientras iba camino a saludar a una persona con la que tengo una relación de muchos años, fui agredido físicamente por ese jugador, sin haber tenido ningún intercambio previo con él.
Más allá del golpe recibido, lo que realmente me duele es que la violencia siga ganando lugar en nuestras canchas. Y aún más preocupante es cuando, en medio de esos momentos de tensión, quienes ocupan lugares de liderazgo no logran transmitir calma y responsabilidad. Los capitanes, referentes, entrenadores, cuerpos técnicos y dirigentes tienen la obligación de ser un ejemplo, de contener, de bajar la intensidad y de cuidar a las personas. Ese también es parte de su liderazgo.
Todos entendemos que el fútbol despierta emociones intensas. La victoria se disfruta y la derrota duele. Pero justamente en esos momentos es cuando aparecen los verdaderos valores. Ningún resultado, ninguna discusión y ninguna frustración justifican una agresión física.
Hoy me tocó a mí. Mañana puede ser cualquier otra persona: un colega, un árbitro, un dirigente, un utilero, un periodista, un hincha o un familiar que simplemente fue a disfrutar de un partido.
Siempre di la cara por lo que pienso y por lo que digo. Cuando tengo algo para expresar, lo hago de frente y me hago responsable de mis palabras. Pero jamás respondería con violencia ni voy a aceptar que la violencia sea parte de nuestro fútbol.
Quiero agradecer especialmente las muestras de solidaridad y el acompañamiento recibido por parte de los dirigentes del Club Ferrocarril Sud, del presidente del Club Juventud Unida, de la terna arbitral y de tantas personas vinculadas al fútbol que se comunicaron conmigo a través de mensajes, preocupándose por lo sucedido. Ese apoyo demuestra que la enorme mayoría de quienes formamos parte de este deporte compartimos los mismos valores y queremos un fútbol mejor.
Ojalá este episodio sirva para reflexionar. El fútbol de Tandil merece que volvamos a poner por delante el respeto, la educación, el autocontrol y el espíritu deportivo. Porque el verdadero triunfo no pasa solamente por ganar un partido, sino por la forma en que elegimos comportarnos cuando las emociones nos ponen a prueba.
La violencia nunca puede ser parte del juego.
Sergio Maceira
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Comentario de ESPERANZAS DEL FÚTBOL
La violencia ya no golpea en la puerta de nuestras casas, sino que ha invadido a la sociedad, en forma general, tanto en las calles, en los lugares de recreación, en las escuelas, en los clubes, en las familias, etc. etc.
Pero ésto lo veníamos anunciando en distintos lugares, porque es una sociedad muy sufrida la de nuestro país, es una sociedad que tiene que observar como crece la violencia de cierta dirigencia política que nos conduce, es una sociedad dónde es muy difícil estar en paz y alegre a la vez……….
Entonces ocurren éstos hechos, en el cual sale perjudicado alguien que fué a ver un rato de fútbol, que no dijo nada de nada y que recibió una trompada en su cara.
No es en el fútbol solamente que hay violencia, sino en todos los rincones de una República que llora, que sufre, que se desvanece como tal…..
Pero bueno, por lo menos, hay que intentar que ésto no ocurra en las canchas de fútbol de nuestra Región, porque es lo que tenemos al alcance de nuestras manos……..por ahora……..
COMO TE DIJE POR TELÉFONO, ESTIMADO SERGIO MACEIRA, UN ABRAZO DE CORAZÓN,

